Michelle
Bachelet
Hábil
negociadora que supo dar la lucha hasta el final
Miriam Ruiz, enviada
Cimac | Santiago de Chile
Nada
fácil fue para Michelle Bachelet llegar a ser la
presidenta de la Concertación, hábil negociadora
entre una trayectoria de izquierda y la agenda de la derecha,
según refiere la especialista en género Teresa
Valdés y colaboradora en la campaña de la
nueva mandataria.
La
campaña tuvo varias etapas por tratarse de un gobierno
de coalición con fuerzas de distinta ideología,
Al iniciar el 2005 surgieron dos fuertes precandidatas Soledad
Alvear, del Partido de la Democracia Cristiana (PDC) y Michelle
Bachelet del Partido Socialista y el Partido por la Democracia
(PPD).
Funcionarias,
ambas dejaron sus cargos para entrar de lleno a la carrera
presidencial. “Yo tengo respaldo ciudadano, inicio
mi precandidatura para ser candidata presidencial de la
coalición” dijo a sus allegados Bachelet, entonces
ministra de Defensa.
Ambas
contendientes dieron una dura batalla. Soledad Alvear hacia
el interior de su partido y luego contra Bachelet. “Hubo
un debate muy incómodo”, refiere en entrevista
Teresa Valdés, porque Alvear tenía la actitud
de “yo te voy a liquidar y Michelle, se veía
insegura en un contexto muy difícil que la hizo parecer
como muy débil.”
Pese
al debate, Michelet subió y subió en las encuestas.
A Soledad Alvear “la mandaron al sacrificio de la
forma más horrible”, valora la encargada del
programa de género en la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales (FLACSO), por lo que la precandidata
renunció sin siquiera avisar al PDC, que todavía
no apoyaba a Bachelet en junio pasado.
Mientras
tanto, Valdés, integrante de un grupo de pensadores
tras la campaña se dedicaron a diseñar “hacia
donde debería ir ese gobierno siendo tan corto”
en busca de un proyecto progresista. Y entonces el PDC apoyó
a Michelle y el proyecto tuvo que cambiar.
“Fue
una sensación de retroceso, de bajón…
habíamos hecho encuentros sobre temas de derechos
sexuales,” lamenta Valdés.
Pero,
hija de una arqueóloga y un general “Michelle
Bachelet tiene una tradición política, que
los demás no saben pero una sí porque la conoce,
de formación militante en los tiempos de la clandestinidad,
del tiempo de la dictadura, tiene a su padre asesinado es
una persona de mucha formación política, estudios
en estrategia. Ella sabe.” Y superó el embate.
Luego,
llegaron los otros candidatos, Sebastián Piñera,
cercano a la agenda de La Concertación y otro más
de la izquierda que quería castigar a Bachelet por
ir en la coalición. “Imposible que ganara la
mitad más uno”, en la primera vuelta.
Al interior de La Concertación, “muchos varones
decían que una mujer no podía” y del
otro lado las feministas tenían un debate y apareció
el argumento de las feministas que pensaban que la agenda
se había entregado a los políticos.”
“En
el mundo del movimiento había dudas, en la izquierda
había dudas, los hombres de la concertación
tenían dudas” en la última recta de
las elecciones.
Valdés
y otras militantes habían trabajado de cerca con
las mujeres, pero los varones no hicieron campaña,
“los hombres más jóvenes votaron por
Piñeira y otros, de los socialistas históricos,
ni los varones rurales votarían por una mujer. Sólo
hasta la segunda vuelta los concertacionistas reflexionaron
que no entregarían el gobierno a otros por mero machismo,
relata la investigadora de FLACSO.
Con
todo eso en contra, el plazo se cumplió: 15 de enero
de 2006, segunda vuelta electoral. “Llegó fuerte
y ese día fue maravilloso.” Bachelet obtuvo
54.49 por ciento de los votos, un total de tres millones
713 mil- A las seis de la tarde de ese día.... ya
no había vuelta atrás.
06/MR/LR

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