Durante
la ceremonia de cambio de mando en Chile
Larga ovación
para el presidente Ricardo Lagos
Miriam Ruiz, enviada
Cimac | Santiago de Chile
Ningún
aire de severidad militar se observó hoy durante
la ceremonia de transmisión de mando del presidente
Ricardo Lagos a la presidenta Michelle Bachelet Jeria, al
convertirse hoy de manera oficial en una de las nueve mandatarias
actuales, y la cuarta en la historia de América Latina.
En cumplimiento con la tradición, primero ingresó
al Congreso Nacional en Valparaíso, el presidente
saliente Ricardo Lagos, que durante varios minutos recibió
aplausos y ovaciones de los integrantes del Congreso, invitados
especiales y la comunidad internacional, entre ellos, la
secretaria de Estado Condoleeza Rice sentada junto con el
canciller mexicano Luis Ernesto Derbez.
Ricardo
Lagos, el presidente que ganó también en una
segunda vuelta en el año 2000 y deja el mandato con
un 70 por ciento de popularidad, se mostró muy emocionado
desde ayer que comenzó su despedida.
Y
entonces entró Bachelet, con la más amplia
de las sonrisas que, dicen en Chile, fue lo que la ayudó
a llegar hasta aquí. Se escucharon vivas y bravos
a la entrada de la primera presidenta chilena, que practicaba
su saludo de mano, de acuerdo con entrevistas a sus allegadas,
diseñada cuidadosamente para evitar el pomposo saludo
con dos brazos u otro que denote “noñería.”
Del
segundo piso del pequeño recinto en Valparaíso
que no daba cabida a todos los invitados especiales y prensa,
salía el canto de apoyo “olé...olé..Michelle...Michelle”,
quien inició su precampaña política
al inicio de 2005 luego de ser Ministra de Salud y de Defensa
del gabinete de Lagos.
Eduardo Frei, presidente del Senado tomó juramento
a Michelle Bachelet, quien se veía muy conmovida
por llegar a la primera magistratura pese a una vida llena
de retos, entre ellos, sobrevivir el golpe de Estado, la
clandestinidad, la prisión, el asesinato de su padre
Alberto Bachelet y también, el exilio.
Michelle Bachelet recibió la banda presidencial de
manos de Ricardo Lagos y luego, un cálido y largo
abrazo entre correligionarios y dirigentes de este famoso
país, geográficamente del fin del mundo.
SOLEMNE, PERO NO TANTO
La segunda parte de la ceremonia fue la designación
del primer gabinete chileno, e incluso americano, en estar
constituido por mujeres en 50 por ciento, entre aplausos
y bravos que recordaban la ceremonia de los Oscares. En
cumplimiento con el protocolo, los hombres llevaban traje
oscuro y las mujeres, falda y saco de color pastel.
En
poco más de 30 minutos concluyó la ceremonia
y Bachelet caminó hacia la puerta saludando a los
mandatarios presentes. A diferencia de lo que conocíamos,
la presidenta y los dignatarios saludaron de mano y un beso
en la mejilla y así encontró a Inacio Lula
da Silva, Evo Morales, Alejandro Toledo, Kofi Annan y a
Hugo Chavez, quien también besó su mano.
La
banda militar llamó al orden afuera del Congreso
Nacional, mientras ella salió del Congreso en auto,
ya como presidenta Constitucional de la República
de Chile.
06/MR/LR

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