Michelle
Bachelet
Semblanza
Laura Romero Cimac
| México, DF
Por
primera vez en la historia política de Chile una
mujer asumió hoy la presidencia de esa nación,
Michelle Bachelet, la candidata socialista que se impuso
en una larga contienda electoral de dos vueltas y vencer
finalmente a Sebastián Piñera, de Renovación
Nacional.
Michelle Bachelet nació en Santiago de Chile un 29
de septiembre de 1951 y desde pequeña se vio rodeada
de militares, su padre fue el general constitucionalista
de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet, quien tras apoyar
y participar en el gobierno de Salvador Allende, murió
en un centro de detención bajo la dictadura de Augusto
Pinochet .
En
su juventud, Bachelet asumió cargos como dirigente
estudiantil, durante el Gobierno de la Unión Popular,
para después incorporarse a la Juventud Socialista,
liderada entonces por el activista Carlos Lorca.
En
1970 inició la carrera de medicina en la Universidad
de Chile, hasta que dos agentes del gobierno dictador se
presentaron en el departamento donde vivía con su
madre, Angela Jeria, y las trasladaron a la cárcel
clandestina de Villa Grimaldi.
En
ese centro de detención, uno de los más crueles
de la dictadura, y donde desaparecieron centenares de detenidos,
Bachelet vivió días terribles, separada de
su madre y sometida a fuertes interrogatorios y torturas
físicas.
A
finales de enero de 1970, una vez liberada, se exilió
junto con su madre en Australia, donde vivía su único
hermano, luego se trasladó a la entonces República
Democrática Alemana donde estudió el idioma
alemán y continuó la carrera de medicina en
la Humboldt Universität, de Berlín.
En
1979 regresó a Chile, se graduó como Médico
Cirujano en 1982 y se postuló al sistema público
para ir de médico general de zona a algún
lugar del país donde hubiera mayor necesidad de atención,
pero la solicitud le fue negada “por razones políticas”
En
los 80, en plena dictadura de Pinochet , se integró
a diversas actividades políticas por la democracia
y se hizo cargo del área médica de la ONG
(Protección a la infancia dañada por los estados
de emergencia), donde apoyó a hijos de detenidos
y víctimas del régimen militar.
Recuperada
la democracia en 1990, se incorporó al Servicio de
Salud Metropolitano Occidente como epidemióloga y
luego a la Comisión Nacional del Sida, de forma paralela
fue consultora de la Organización Panamericana de
la Salud, de la Organización Mundial de la Salud.
Preocupada
por las relaciones cívico militares, Bachelet ganó
la beca de honor Presidente de la República para
realizar el curso de Defensa Continental en el Colegio Interamericano
de Defensa, en Washington DC, lo que le permitió
incorporarse como asesora del Ministro de Defensa en Chile.
En
1999 y durante la candidatura del actual presidente chileno,
Ricardo Lagos, Michelle fue la encargada electoral de la
campaña de Lagos en la región metropolitana
y trabajó como responsable territorial de la zona
norponiente de Santiago.
Al
asumir el Presidente Lagos en el 2000, fue designada como
ministra de Salud, donde dirigió a más de
70 mil funcionarios y una red de servicios a lo largo de
todo el país.
En
ese cargo, Bachelet enfrentó el desafío de
mejorar la atención primaria con la meta explícita
de poner fin a las filas de espera y preparar la gran Reforma
de la Salud.
Logró
que por primera vez en Chile, los consultorios abrieran
sábados y domingos durante los días de invierno,
extendiendo el horario de atención hasta las 20 horas,
además de desarrollar el programa “Vida Chile”,
que dio un fuerte impulso a la promoción de la salud.
En
enero de 2002, Lagos la nombró Ministra de Defensa,
siendo la primera mujer en ese cargo en la historia de Chile
y de América Latina.
Desde
ese cargo, al cumplirse tres décadas del golpe militar
de Pinochet, impulsó gestos de reencuentro entre
militares y civiles, incluyendo la reivindicación
histórica de su padre.
Fue
Ministra de Defensa hasta el 2004, cuando Lagos estimó
liberarla de responsabilidades ministeriales para que se
dedicara de lleno a una candidatura presidencial, reclamada
masivamente por la ciudadanía y respaldada por las
alentadoras encuestas de opinión.
En
medio de una fuerte campaña, que incluyó descalificaciones
personales que aludieron a su condición de agnóstica,
separada y madre soltera, ó incluso de falta de carácter,
Michelle Bachelet logró imponer sus valores, su personalidad
y con su habitual sonrisa atraer la confianza de sus compatriotas,
que esperan como ella, reconciliarse con su historia.
06/LR

|