Agenda Azul
de las Mujeres en IV Foro Mundial
Reclaman enfoque
de género en gestión del agua
María de la Luz González
Cimac | México, DF
Mujeres
y hombres tienen una relación diferenciada con el
agua, para las primeras implica una sobrecarga de trabajo,
al ser ellas las responsables del abasto del líquido
para sus familias, denunciaron hoy colectivos de mujeres
de América Latina, Europa y África.
Al
presentar dentro del IV Foro Mundial del Agua la Agenda
Azul de las Mujeres, un documento elaborado por la Red de
Género y Medio Ambiente (RGMA), aseguraron que vivir
en un entorno con agua de mala calidad coloca a las mujeres
en una situación de desventaja respecto de los hombres
para desarrollarse.
Presentada
por integrantes de la RGMA, Women for Water y la Alianza
Global de Género, la agenda reivindica que derecho
al agua segura, suficiente, limpia y accesible para uso
personal, doméstico y productivo, es reconocido como
uno de los derechos humanos básicos, obstaculizado
por las desigualdades sociales existentes derivadas de la
clase social, el sexo, la etnia y otras.
Debido
a esa inequidad es necesaria la construcción de una
agenda que coloque en el debate público la relación
de las mujeres con el agua, sus necesidades, intereses y
dificultades, así como sus propuestas para hacer
efectivo el ejercicio de su derecho al agua en condiciones
de equidad, sostiene.
El
documento, elaborado a partir de los planteamientos, demandas
y propuestas de siete talleres regionales en los que participaron
239 mujeres y 35 hombres de diez estados: Veracruz, Puebla,
Tabasco, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chihuahua,
Chiapas, Oaxaca y el Distrito Federal.
La
agenda afirma que las instituciones relacionadas con la
regulación, gestión y administración
del agua cumplen inadecuadamente con sus funciones, por
falta de coordinación y porque privilegian a los
sectores más favorecidos, excluyendo a las mujeres.
Revela
que las mujeres están subrepresentadas o ausentes
en todos los niveles del manejo, gestión y toma de
decisiones relativos al agua, y cita el caso de la Comisión
Nacional del Agua (CNA), donde la proporción de personal
femenino es muy baja y casi nula en los puestos directivos.
De
acuerdo con datos de 2005, de 16, 086 personas que laboran
en la CNA, 12,155 (76 por ciento) son hombres y 3,931 (24
por ciento) mujeres; de las cuales 2,960 (75 por ciento)
están adscritas como personal de apoyo.
En
los puestos de toma de decisiones -9 subdirecciones, 13
gerencias regionales y 20 gerencias estatales-sólo
una mujer ocupa la Subdirección General de Asuntos
Jurídicos, que es la que también funge como
enlace de género en la CNA desde 2001.
“La
CNA hasta la fecha, no ha desarrollado una estrategia formal
de género en sus programas y planes, ni cuenta con
un área que impulse una política de género
en la institución. Los programas hacen referencia
a beneficiarios sin distinguir el sexo, ni cuenta con información
desagregada por sexo”, denuncia.
En
cuanto a los mecanismos de participación en la política
hídrica, el documento sostiene que no se puede hablar
de una verdadera representación de las usuarias y
usuarios, porque no se considera la diversidad de características
que éstos presentan ni sus necesidades e intereses.
Destaca
que ni la Ley Nacional de Aguas ni su reglamento establecen
con claridad quien es un usuario, mientras la CNA considera
como tal a quien tiene el título de concesión
para explotar, usar o aprovechar las aguas nacionales, y
que las mujeres no tienen acceso a esta figura, pues no
son propietarias de la tierra y raramente participan en
las unidades de riego.
Tampoco
hay mujeres en puestos de toma de decisión en los
organismos operadores, por tanto no están representadas
en el sector urbano, y menos aún en el sector pecuario,
eléctrico, industrial y de servicios, destaca el
documento.
Sostiene
que México requiere remontar los rezagos en la participación
de las mujeres en el sector hídrico, hacer cumplir
los compromisos internacionales y formular leyes nacionales
que reconozcan su derecho a la participación en las
instancias de toma de decisiones y su involucramiento en
todos los niveles.
“La
participación de las mujeres con una perspectiva
de género será posible si las políticas
de gestión hídrica abren espacios para su
empoderamiento con acciones afirmativas como la cotitularidad
de la tierra, acceso a la infraestructura agrícola,
créditos y capacitación.
06/LG/LR

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