Denuncia
organismo civil
La ocupación
militar en zona indígena de Chiapas es alarmante
Manuel de la Cruz, corresponsal
Cimac | San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Chiapas
sigue siendo uno de los estados del sureste con el mayor
número de posiciones militares, la mayoría
instaladas en zona del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN).
De acuerdo con un informe del Centro de Análisis
Político e Investigaciones Sociales (CAPISE) en San
Cristóbal de las Casas son 97 las posiciones o campamentos
militares permanentes en comunidades indígenas.
En contraparte a lo que dijo en días pasados el secretario
de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, de que el
ejército mexicano ha ido abandonando la zona de conflicto,
la ocupación militar en territorio indígena
es alarmante, precisa el informe.
A pesar del retiro de algunos campamentos en la Selva y
Altos, el despliegue táctico militar en el Teatro
de Operaciones mantiene una lógica de guerra regular
e irregular.
Tan solo 73 de las 97 posiciones o campamentos militares
permanentes documentados en febrero de este año,
se localizan en territorio de influencia zapatista en la
frontera con Guatemala o con el estado de Tabasco.
Según el informe: “el ejército mexicano
no ha dejado de atender y vigilar las zonas donde los –más
de 38- municipios autónomos zapatistas tienen jurisdicción
e influencia dentro de territorio indígena y no indígena”
en el cual miles de rebeldes han expresado su repudio desde
1994.
Los indígenas, sobre todo milicianos del EZLN, han
denunciado el constante abuso a sus derechos humanos, violación
sexual a las mujeres, incremento de la prostitución
y alcoholismo.
Sobre el asunto agrario, señalan que las tierras
aseguradas tras la insurgencia de 94 están siendo
reasignadas en el marco de “la legalidad” a
indígenas de la región, pero excluyendo a
las bases del EZLN.
Los despojos “legales” se han cometido en los
municipios de Chilón, Altamirano y Ocosingo de los
que se encargó la ex delegada de la Secretaría
de la Reforma Agraria, Martha Cecilia Gómez, quien
ahora buscará una curul en el Congreso de la Unión,
a invitación del dirigente nacional del PAN, Manuel
Espino, connotado miembro de la ultraderecha mexicana.
El CAPISE asegura que los despojos “van acompañados
de amenazas de muerte y desalojo forzoso de las bases de
apoyo zapatistas” como ha ocurrido en los últimos
cinco años, en comunidades rebeldes asentadas en
la Reserva de la Biosfera de Montes Azules y la Selva Lacandona.
“La similitud de los casos ilustra una estrategia
sistemática y agresiva contra las bases de apoyo
zapatistas, autoridades de municipios autónomos y
por consiguiente contra el EZLN”.
El Gobierno mexicano y el ejército utilizan organizaciones
sociales y paramilitares para configurar el despojo y los
desalojos forzosos con el argumento de que aplican el estado
de derecho.
La Procuraduría Agraria es la responsable de otorgar
los títulos de propiedad de las tierras recuperadas.
El informe de CAPISE añade además que en los
últimos cinco meses se han desatado una serie de
agresiones contra miembros de organizaciones no gubernamentales
que simpatizan con el EZLN.
Incluso el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé
de las Casas denunció que ha documentado 14 casos
de amenazas de muerte, agresiones físicas o el allanamiento
de casas de los activistas en Chiapas, Oaxaca y Campeche
desde que el subcomandante Marcos inicio “La Otra
Campaña” el 1 de enero de este año,
sin olvidar, claro, el bloqueo de las cuentas bancarias
de Enlace Civil.
06/MC/LR

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