Denuncian
indígenas damnificadas por Stan
El uso político
de la desgracia en Chiapas
Manuel de la Cruz, corresponsal
Cimac | Chiapas
Unos
ocho mil indígenas desatendidos por el Gobierno chiapaneco
a quienes el huracán Stan les arrebató el
año pasado su patrimonio, denunciaron el ofrecimiento
de ayuda condicionada a cambio de apoyar a Rubén
Velásquez, quien busca la candidatura del PRD al
gobierno del estado, y se sumaron a la Otra Campaña
que impulsa desde el 1 de enero el subcomandante Marcos.
María,
una mujer de 70 años, quien de la noche a la mañana
se quedó sin nada, señala el sitio donde antes
había decenas casas y ahora solo quedan rocas. “Son
las mismas que la noche del 4 de octubre fueron arrastradas
por las corrientes de los ríos que se desbordaron
acabando en cuestión de días con comunidades
enteras de la sierra”.
Dice
que se encomendaron a Dios antes de refugiarse en las montañas
donde subsistieron comiendo frutos o hierbas y bebiendo
el agua de lluvia que se acumuló en charcos.
Rosalinda,
su compañera añade “regresamos un mes
después pero solo encontramos desolación.
Las casas se acabaron y los animales: los pollos y los cochis
(cerdos) se murieron”.
Sobre
lo que fue el techo de un almacén secan “el
poco café que logramos recuperar”. Su casa,
como la mayoría de sus compañeros, simpatizantes
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN) quedaron sepultadas bajo toneladas de lodo, rocas
y árboles derribados.
Sentadas
alrededor de una mesa de madera comen tortillas doradas
con salsa de tomate, chile y queso. Un niño de acaso
un año de edad come pan duro. El agua que consumen
es la del río Belisario.
En
muchos casos, los damnificados que no se refugiaron con
familiares continúan escondidos en las montañas.
Esto ha provocado que las mujeres y los niños padezcan
ya un severo grado de desnutrición y otras enfermedades
se han multiplicado porque los pobladores no tienen acceso
a los servicios médicos.
María
dice que esta situación no sólo se vive en
Motozintla, donde quedaba su pequeña comunidad de
30 familias damnificadas, sino en toda la sierra, costa,
soconusco, centro y frontera de Chiapas.
Y
si antes del huracán Stan, acceder a las comunidades
de la sierra era difícil, ahora, es casi imposible,
porque carreteras y caminos rurales que conducían
a ellas desaparecieron del mapa.
La
Otra Campaña
El
12 de enero el subcomandante Marcos como delegado Zero recorrió
la región de la sierra, una noche antes, los damnificados
acudieron a una de sus reuniones en el municipio de Huixtla.
Una
manta en La Paz dice: “Bienvenidos a la Otra Campaña
de nuestros compañeros del EZLN y de la Sexta Declaración
de las Montañas del Sureste Mexicano. Enero del 2006”.
Uno
de los dirigentes de la comunidad Nuevo Horizonte, Hermenesildo
Vázquez, dijo que después de escuchar el discurso
se animaron adherirse a la Otra Campaña porque reflexionaron
que para superar la desgracia no necesitaran las limosnas
del Gobierno del estado.
Según
él, pasada la contingencia y los caminos fueron abiertos
supieron que en la cabecera de Motozintla repartían
despensas “caminamos muchos días para ir en
busca de comida, pero no quisieron darnos nada, regresamos
con nuestras familias con las manos vacías”
y con la madera de los árboles derribados construyeron
algunas chozas.
Las
mujeres denunciaron que el Gobierno condicionó la
ayuda a cambio de apoyar las aspiraciones de Rubén
Velásquez, actual secretario de Gobierno para ser
postulado por el Partido de la Revolución Democrática
(PRD) a la gubernatura este 2006.
Durante
la contingencia, Rubén Velásquez, fue acusado
no solo por líderes de organizaciones sociales sino
por damnificados de la costa de aprovechar la desgracia
para promover su candidatura y esa situación aunada
las difíciles condiciones fueron determinantes para
que muchas comunidades se sumaran al EZLN.
El
delegado Zero advirtió en Huixtla a los damnificados
que el Gobierno chiapaneco intentará desviar los
recursos federales destinados a la reconstrucción
para favorecer a su candidato.
De
acuerdo con estimaciones de los zapatistas más de
un centenar de comunidades de la sierra con más de
8 mil damnificados han manifestado desde entonces su repudio
al secretario de Gobierno.
Los
municipios más dañados, donde miles de habitantes
siguen en la miseria son Motozintla, Siltepec, Frontera
Comalapa, Amatenango de la Frontera, Bella Vista, Bejucal
de Ocampo y Chicomuselo.
Otras
adhesiones al EZLN
El
maestro José Hubert Dimas Hernández, de la
primaria Lázaro Cárdenas en la comunidad Unión
Villaflores consideró que la falta de atención
del gobierno a miles de damnificados podría dar origen
a movimientos armados en esta empobrecida región.
Ya
que mientras la secretaría de Educación Pública
les prometió reconstruir su escuela primaria, desde
hace más de cuatro meses y no lo ha hecho, el maestro
opinó que el EZLN busca crear conciencia en el ámbito
nacional en beneficio de los que menos tienen.
Sin
embargo los simpatizantes del EZLN, no han sido los únicos
a quienes han intentado coaccionar su voto, porque igualmente
en La Paz ha sucedido con algunas familias priístas.
El
subsecretario de Protección Civil, Leonardo Muñoz
Arellano, reconoció que 2 mil familias todavía
permanecen refugiadas en albergues en los municipios de
Tapachula, Huixtla, Motozintla, Huehuetán y Acacoyagua
donde reciben alimentos y atención médica.
La
situación política no es la única causa
de la adhesión al EZLN de los damnificados, sino
la desesperación también de miles de jóvenes
que intentan emigrar a los Estados Unidos.
Las
inundaciones del 2005 superaron a las de 98 y solo es comparable
con el terremoto del 85. El huracán Stan desbordó
del 4 al 6 de octubre al menos 98 ríos en 54 municipios
chiapanecos.
Destruyó
50 mil casas, 253 puentes se colapsaron, seis mil kilómetros
de carreteras federales y 12 mil más de caminos rurales
quedaron complemente arruinados.
Su
furia dejó unos 150 muertos reportados en su mayoría
en la costa, la sierra y frontera con Guatemala. Sin embargo
el Gobierno del estado solo reconoce 82 decesos en la entidad.
Las
inundaciones acabaron con 100 hospitales, clínicas,
centros de salud, además de 300 escuelas y más
de 200 mil hectáreas de diferentes cultivos que se
echaron a perder con el agua.
La
reconstrucción costará a los Gobiernos federal
y del estado 11 mil 715 millones de pesos.
México
perdió más de medio millar de hectáreas
de territorio que se quedaron de lado de Guatemala al modificarse
el cauce del río Suchiate que es la división
natural de ambos países.
El
Gobierno guatemalteco ha desestimado que este hecho pueda
ocasionar un conflicto internacional.
06/MC
RECUADRO
Mario,
es un niño de 11 años habitante de Nuevo Horizonte,
Chiapas y cuenta que fue el último de su familia
en salir antes que su casa se destruyera la noche del cuatro
de octubre. Salvó la vida porque se refugió
al pie de unos pinos en la parte alta de un cerro.
Sus
padres, simpatizantes del EZLN, lo dieron por muerto durante
varios días, y aunque no recuerda exactamente como
salió dice “solo sé que cuando las piedras
chocaban en mi casa salí corriendo, pero el agua
ya entraba; me dio miedo porque mis papás ya se habían
ido y me dejaron”.
Sobrevivió
a la desgracia escondido en el monte. Regresó de
nuevo a la escuela, a la que llega luego de caminar casi
5 kilómetros diarios, y se ha integrado a la convivencia
diaria con sus amigos para olvidar la pesadilla del cuatro
de octubre.
Sus
maestros dicen que al principio el niño llegaba a
la escuela y se quedaba como ausente en clases. Sin embargo
“parece que ya esta asimilando su situación
que ha sido muy difícil”.
06/MC/LR

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