Hacen públicos
12 testimonios
Las mujeres
agredidas de Atenco tienen nombre y apellidos
Miriam Ruiz Cimac
| México, DF
Ficha
tras ficha se repite la historia de abusos sexuales y violaciones
en el traslado al penal de Santiaguito, luego de los enfrentamientos
en San Salvador Atenco. Son 12 testimonios con las descripciones
sexuales que ofrecieron mujeres con nombre y apellidos.
En
los testimonios que consigna el Observatorio para la Protección
de Luchadores Sociales y Defensores de Derechos Humanos,
las denunciantes fueron acusadas por ataque a las vías
generales de comunicación, aunque las detuvieron
en las más diversas circunstancias.
Algunas
descansaban en su casa, haciendo observación ciudadana
luego de los desalojos en el lugar de los días 3
y 4 de mayo pasados o al caminar por la calle. Todas denuncian
maltratos, golpes y intimidaciones. De ellas, once recibieron
amenazas de muerte.
La
menor de estas denunciantes tiene 18 años, la mayor,
50 años de edad. Y aunque fueron las más jóvenes
quienes padecieron diversos grados de violencia sexual,
no fueron las únicas, como asientan siete de los
testimonios.
Sexo
oral forzado por tres policías, violación
con los dedos u objetos por distintos agentes policiacos,
vestimentas rasgadas, amenazas de muerte para ellas y sus
familias, mordeduras y heridas en los pezones son escenas
que vivieron una y otra vez las denunciantes de abuso sexual
a lo largo de cuatro horas.
Los
estereotipos culturales permearon la brutalidad policiaca:
una mujer mazahua de 48 años de edad fue arrastrada
de las trenzas mientras que, con obscenidades, los agentes
que la detuvieron en la calle la recriminaron por estar
“vieja” para estar participando en el movimiento.
Dos
de las denunciantes, sin haber recibido agresiones sexuales,
constataron las violaciones a otras mujeres y algunos hombres,
mientras viajaban en autobuses durante cuatro horas hacia
el penal, encima o debajo de otras personas.
Ante
la andanada de descalificaciones y negación de la
posibilidad de delitos sexuales cometidos por policías
a las detenidas por parte de funcionarios federales y estatales,
como el subsecretario de Seguridad Pública Federal,
Miguel Angel Yunes (presuntamente vinculado a red de pornografía
infantil según lo documenta el libro Los Demonios
del Edén de la periodista Lydia Cacho) y el gobernador
Enrique Peña Nieto, estas denuncias ya se hicieron
públicas.
06/MR/LR

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