En los siglos XVI y XVII se justificó el asesinato de mujeres

Feminicidio tan antiguo como el patriarcado

 

 

Por Hypatia Velasco Ramírez

 

México DF, 9 enero 07 (CIMAC).- ¿Por qué matan a las mujeres? La condición de género es la respuesta, se mata a las mujeres simplemente porque son mujeres, lo que llevó a que alguien alguna vez considerara que debíamos ser sumisas y obedecer a “nuestros hombres”.

 

Pero el feminicidio, palabra que proviene de la expresión inglesa femicide y que significa que por misoginia un hombre mata a una mujer, no es contemporáneo sino tan antiguo como el mismo patriarcado.

 

Durante los siglos XVI y XVII el pensamiento dominante justificó el asesinato de mujeres en la creencia de que eran brujas, provocando la llamada “cacería de brujas” en la que miles fueron perseguidas y asesinadas injustificadamente, después de enfrentar juicios hechos por el Santo Oficio quién ordenaba que fueran enviadas a la hoguera, que se les torturara, se les linchara o que provocaba que se suicidaran dentro de las cárceles donde se encontraban.

 

Desde la antigüedad las sociedades patriarcales han utilizado el feminicidio como una forma de castigo y/o control social ejercido por los hombres sobre las mujeres; sin embargo, como el feminicidio no es un término legal reconocido, no existen datos oficiales ni precisos que nos den un registro que abarque la magnitud de asesinatos cometidos contra las mujeres por condiciones de género desde tiempos ancestrales.

 

MANTENER LA SUPREMACÍA MASCULINA

 

La brujo-manía, como se llama a la cacería de brujas, y en donde las mujeres fueron las principales afectadas, especialmente las de clases bajas, pobres, solteras, viudas o de edad avanzada, fue un intento por mantener y restaurar la supremacía masculina, según el libro Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres, editado por Jill Radford y Diana E. Russell.

 

Rusell, fue quién, a decir de la ex diputada Marcela Lagarde y de los Ríos , consideró apropiada la traducción de femicide como feminicidio para evitar que su traducción al castellano fuera feticidio y, por lo tanto, condujera a considerarlo sólo como la feminización de la palabra homicidio.

 

Y la brujo-manía es un ejemplo de lo que hoy es el feminicidio, cuyo principal antecedente y base es la Santa Inquisición pues ante la fuerza que tuvieron las mujeres en el movimiento de Jesús, de la que subsisten inocultables testimonios, surge con dureza la violencia hacia ellas.

 

La visión que la iglesia católica tenía de la mujer, se basaba en la historia de la creación en el Génesis, en el que Eva surgió de la costilla de Adán, siendo por ello, inferior a él.

 

Igualmente, al ser Eva quién pecó en el Jardín del Edén, según la Biblia, llevó a la estigmatización de las mujeres a quienes se les consideraba como pecaminosas y sexualmente insaciables, además de ser las “responsables” de llevar “a la condenación a los hombres a través de la asociación con sus cuerpos”, de  acuerdo con Marianne Hester, en su artículo El feminicidio es tan antiguo como el patriarcado, incluido en el libro de Russell y Radford

 

Esta visión, que aún se mantiene en diversas culturas,  permaneció, según Hester, hasta el fin de la brujo-manía en la que la “nueva ideología” cambió la percepción sobre las mujeres pasando de considerarlas “brujas poderosas y amenazantes” a “mujeres histéricas” haciendo hincapié en la subordinación de la mujer en el matrimonio.

 

UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA

 

Pero la brujo-manía fue sólo un evento particular de un período específico de la historia de la humanidad, pues actualmente aunque no se cacen brujas o se quemen hechiceras en la hoguera, se asesinan a miles de mujeres, dentro y fuera de su propio hogar, tan sólo por su condición de género, siendo víctimas, incluso, de su propia pareja, de su padre, de su hermano y/o algún amigo.

 

Por ello, desde hace varios años, como una necesidad imperante comenzó a gestarse, con muchos obstáculos de por medio, la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia, aprobada por el Senado el pasado 19 de diciembre de 2006 y la cual obliga al Estado a intervenir de forma directa para evitar cualquier tipo de agresión contra mujeres y niñas.

 

Esta Ley propone el Sistema Nacional de Prevención, Protección, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, entre otras cosas.

 

Ante la alarmante ola de violencia y feminicidio que enfrentan las mujeres en este país, la Ley busca la prevención, protección, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres, por lo que establece la coordinación de los órganos de gobierno en todos sus niveles para diseñar el contenido de políticas, programas y acciones.

 

Asimismo, impulsa un proceso de modificación de los patrones socioculturales de conducta de mujeres y hombres, incluyendo una revisión de los programas de estudios en todos los niveles.

 

06/HVR/CV



 


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